lunes, 26 de mayo de 2014

Rodando por Francia 5ª Etapa

20 de Julio de 2011
 Le Teich – Bazas   94,86 km. 

11:48 sentado al borde de la pista ciclable Míos-Bazas (una pasada de vía verde), acabo de comerme un par de bollitos que compré en un Ldl esta mañana en Biganos-Facture.

Esta noche pasada también ha llovido, para no ser menos, pero a pesar de la fiesta latina que tenían montada he dormido bien.
Por la mañana he remoloneado un poquito. Se atisbaban unos rayitos de sol alegres y esperanzadores. Baño, desayuno café con leche y croissant, curioso, pero me han servido directamente el croissant en la mano, de mano en mano y por cierto en la cafetería y en la zona de juegos fumaba todo el mundo, ya no somos solamente los españoles cochinotes... Jeje.
Salí del camping Her Helena en Le Teich sobre las nueve y directo hasta Bíganos, primero carretera pero luego ya pista ciclable paralela a los coches.

Al pasar el túnel de las vías del tren antes de la estación, se toma ya esta maravillosa pista que en realidad es la Vía Verde Mios – Bazas, por la que por cierto apenas me cruzo con casi nadie.

Tras pasar Hostens y tomar un café con  leche en una coqueta cafetería, en la que el dueño como chapurrea algo español y yo chapurreo en general, mantengo una grata conversación sobre la crisis. Él conoce Gandía, Javea, Valencia, el Mongó.

Al salir de Hostens vuelve a hacer acto de presencia la lluvia con algo de vientecillo, me refugio de ella un rato en la antigua estación de Le Chemin de Fer de Tuzan.

Apenas para un poquito y emprendo la marcha y así una y otra vez. Deben faltarme apenas 18 kilómetros para Bazas y empiezo a desesperarme, para colmo algo en el sillín no me hace ir cómodo, arrecia más aún la lluvia estoy mojado por fuera y especialmente por dentro por todo lo qu eme hace sudar el traje de lluvia. Me despisto a la entrada por un polígono industrial y jamás me alegré tanto de ver un cartel como cuando vi la señal de Centre Ville.

No hace tiempo de camping, tampoco encuentro ninguno que se anuncie. Entro por fin en la ciudad, encuentro una residencia que publicita cama para el Camino de Santiago pero nadie atiende a mis llamadas de bonjour en la recepción. Definitivamente me voy y tomo dirección del centro más centro, la plaza donde está el Mairie, la oficina de turismo y una súper iglesia bastante grande por cierto y gris como casi todos los edificios antiguos de esta zona.

En la plaza de la Catedral (que así se llama de verdad la plaza) también estaban la  Mairie y la Oficina de Turismo, pero todo cerrado, son ya las seis y media de la tarde. La plaza está desierta y me encuentro una bendita fumadora ejerciendo de ello a la puerta de una tienda taller de restauración de muebles y objetos de arte y decoración en general. Le pregunto por si sabe de algún lugar para dormir, camping, hotel o lo que sea,  sale el marido que chapurrea  también bastante español  como ella (estuvieron la semana pasada en Roses), hablan entre ellos en francés, ella hace algunas llamadas, pero no hay suerte. Mi cara de seolación debió ser un poema, porque el marido no tarda en decirme que en su casa tienen una cama libre ,que si no me importa quedarme en su casa. ¿Importarme? ¡Todo lo contrario, si estoy exhausto, mojado y a medio camino ya de la desesperación absoluta! Encantado y emocionado de encontrarme ángeles custodios. Y allá que nos vamos con la bici en el remolque de una furgoneta, porque viven a un kilómetro y pico de la ciudad, en plena naturaleza, ciertamente un lugar aislado, mucho.

El sitio es perfecto, la cena buena y la conversación a base de chapurreo internacional resulta fluida y familiar. Por si se me olvida y para agradecerles tamaña hospitalidad os diré que él, se llama Etienne y ella Melissa.

La cena y la sobremesa se hace con un  vino de El Penedés que se trajeron del viaje de la pasada semana y una copita de un licor primo hermano del coñac que ellos llaman Armanyac. Yo como no soy de mucho beber ni entendedor de bebercios en general solo diré que estaba bien el Armanyac este, que seguramente estará muy bueno porque es de elaboración familiar y la botella es de 1965.

Bueno pues nada, la conversación se ha alargado, es la una de la madrugada cuando nos retiramos a descansar. La verdad es que dormí muy a gusto.  La habitación, como el resto de la casa muy confortable y acogedora. Llueve un poquito afuera, pero esta vez las gotas se quedan mudas en lo alto del techo de tejas. La Nana está fuera pero también cobijada bajo techo, será la primera y la última vez que durmamos ambos tan a buen recaudo en todo el viaje. Me siento cómodo y agradecido, pienso en Etienne y en Melissa pero pronto me vence el sueño. Duermo feliz.

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